*Se esperan cambios para la fiesta brava.
En un año de especial significado para la fiesta brava, al conmemorarse en 2026 los primeros cinco siglos de la tauromaquia en México, la Peña Taurina El Toreo de Monterrey, considerada la más antigua del país, llevó a cabo la renovación de su mesa directiva el pasado jueves.
El acto se realizó en el local-museo ubicado en la calle Isaac Garza, en el centro de Monterrey, el cual lució completamente abarrotado. Tras concluir una gestión reconocida por su impulso y continuidad a la tradición taurina, Juan Carlos Gutiérrez puso fin a su etapa al frente de la agrupación y dio paso a la nueva directiva, elegida desde diciembre pasado.
La presidencia será asumida por Edson Asdrúbal Fuentes Caro, entusiasta aficionado y ganadero del recientemente creado hierro neoleonés Santa Engracia. Lo acompañarán en esta nueva etapa José Narciso Candelaria Villarreal como vicepresidente; René Romo Chávez, empresario y aficionado de larga trayectoria, en la tesorería; y el joven poeta Edgardo Benavides, quien ocupará la secretaría.
Durante la sesión, el presidente saliente presentó su informe de labores y dedicó un emotivo recuerdo a figuras clave en la historia de la Peña, como don Carlos González Casas, don Óscar Elizondo y el recordado “Jefe Carlos”, así como a los fundadores don Evaristo Osuna, don Rogelio Vallejo, el ingeniero Edmundo Gil, Pedro Jaime Leal y otros destacados integrantes que dieron forma a esta institución taurina. Posteriormente, Gutiérrez tomó la protesta oficial a la nueva mesa directiva.
Al asumir el cargo, Fuentes Caro expresó su compromiso de encabezar el grupo con responsabilidad y entusiasmo, especialmente en un periodo tan simbólico para la tauromaquia nacional. En su mensaje, reconoció el trabajo de la directiva saliente y afirmó que su gestión buscará fortalecer y difundir la cultura taurina tanto dentro como fuera de las instalaciones de la Peña.
El nuevo presidente también adelantó un ambicioso calendario de actividades, diseñado para estar a la altura de la celebración por los 500 años de la primera corrida de toros realizada en el territorio que, casi tres siglos después, se convertiría en México, reafirmando así el papel histórico de la Peña Taurina El Toreo de Monterrey en la defensa y promoción de la fiesta brava.

