Las grandes gemas del futbol que solamente requieren una pulida para dar el gran salto, se pierden en el anonimato, ante la la apatía de los buscadores de talento, que esperan les lleguen a tocar a su puerta.
Hoy en día, solamente lanzan una convocatoria, para invitar a todos los jóvenes que sientan tener cualidades, para que asistan a unas visorias, donde solamente les basta unos minutos para decidir si tiene o no el talento requerido para buscar darles la oportunidad.
Se acabaron aquellos grandes buscadores de tesoros, como don Marioi Pérez, o don Víctor Sepúlveda, que salían a los campos y observar a los jugadores en su propio elemento, por ello descubrieron muchas gemas que enviaron a los clubes para darles la oportunidad de llegar al futbol de paga.
De igual manera, por desgracia, hoy en día, cuando se invita a las visorías, lo hacen en horarios inadecuados, cuando los jugadores están en la escuela, o bien en lugares alejados a los cuales no pueden asistir por falta apoyo económico para el traslado o simplemente, porque tampoco tienen un “padrino” que los impulse.

