Por Regio Deporte
Se ha demostrado que el deporte es el arma más poderosa para combatir el vicio y la violencia, razón por la cual su promoción es constante a nivel social y gubernamental.
Los diferentes niveles de gobierno impulsan programas deportivos, pero a menudo cometen el error de encomendar esta función a personal sin la experiencia necesaria, sin sentido común y, lo más crítico, con una clara falta de compromiso con los valores morales que dicen promover.
El Caso de los Torneos Municipales
Un ejemplo claro son los torneos de fútbol creados por el gobierno municipal, cuyo objetivo declarado es la “búsqueda de valores”. Esto no solo implica detectar habilidades en los pequeños y motivarlos a la práctica, sino también involucrar y capacitar a todos los actores, incluidos los árbitros.
Actualmente, detectamos niños y adolescentes que, mostrando gusto por la profesión, inician su carrera como jueces deportivos. Sin embargo, los organizadores de estos torneos, en su afán por “buscar talentos”, menosprecian y desatienden a estos jóvenes silbantes que dan sus primeros pasos.
La Contradicción y la Falta de Empatía
Esta actitud es una contradicción flagrante con el objetivo inicial de promover valores. Este problema se agrava por la presión de padres fanáticos que solo buscan trofeos, y por la presencia de pseudo promotores de talento que, bajo la bandera de la empatía, terminan exhibiéndose como insensibles y no aptos para el puesto encomendado.
Para que la promoción deportiva funcione, se requiere de buenos organizadores, no de personal que menosprecie a los principiantes. Es urgente promover la empatía y la formación integral, no la discordia ni la hipocresía en la gestión deportiva.

