Por Regio Deporte
SANTA CLARA, California – Lo que debería ser una fiesta deportiva se ha convertido en un polvorín político. El Super Bowl 60 llega cargado de tensión, con la NFL bajo fuego cruzado por las políticas migratorias de Donald Trump y la presencia de Bad Bunny en el show de medio tiempo.
Un grupo liberal entregó en Nueva York una petición con 184,000 firmas exigiendo a la liga que garantice que no habrá agentes de ICE (Inmigración y Control de Aduanas) realizando redadas en el Levi’s Stadium.
El “Tazón Woke” y Bad Bunny El artista puertorriqueño, quien recientemente gritó “ICE fuera” en los Grammys y evitó giras en EE.UU. por miedo a detenciones de fans, es el centro de la polémica. Trump calificó su elección como “terrible”, mientras senadores republicanos llaman al evento el “Tazón Woke” y planean un show alternativo con Kid Rock.
Incertidumbre total Aunque fuentes de la NFL aseguran que ICE no operará durante el juego, declaraciones pasadas de asesores de Trump (como Corey Lewandowski) advirtiendo que “no hay refugio seguro, ni en el Super Bowl”, mantienen la alerta máxima.
“Se supone que el Super Bowl es un escape… espero que no se deteriore”, lamentó Tiki Barber, exjugador de los Giants, ante el clima de protesta que se vive a días de la gran final.

