Tras los elogios de la presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry, a los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Italia —evento que, según afirmó, marcó “un nuevo estándar elevado” en organización— comienza a tomar fuerza una nueva ambición deportiva en el país: que Roma aspire a ser sede de los Juegos Olímpicos de 2040.
El presidente del Comité Olímpico Italiano, Luciano Buonfiglio, expresó el fin de semana su deseo de que Italia vuelva a organizar unos Juegos de Verano. No obstante, pidió prudencia al señalar que cualquier proyecto deberá construirse en consenso con el gobierno nacional antes de formalizar una candidatura.
Un camino marcado por intentos fallidos
La posibilidad de una nueva postulación revive recuerdos de decisiones pasadas que frenaron aspiraciones similares. En 2016, la entonces alcaldesa de la capital italiana, Virginia Raggi, descartó la candidatura de la ciudad para los Juegos Olímpicos de 2024 al considerar que el proyecto no era sostenible y que implicaría un alto costo financiero para la ciudad.
Aquel revés se sumó a otro antecedente: en 2012, el entonces primer ministro Mario Monti canceló la candidatura de Roma para albergar la edición de 2020, también por preocupaciones económicas en un contexto de dificultades financieras para el país.
El actual responsable del comité organizador de Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 y expresidente del CONI, Giovanni Malagò, reconoció que esas experiencias dejaron huella, aunque también aportaron lecciones valiosas sobre los desafíos que implica organizar un evento de tal magnitud.
Si la candidatura prospera y resulta elegida, Italia volvería a albergar unos Juegos Olímpicos de Verano por primera vez desde la histórica edición celebrada en Juegos Olímpicos de Roma 1960, marcando así un nuevo capítulo en su tradición deportiva internacional.
v

