El Amateur
Las diferentes ligas de la localidad comenzaron a formar sus propios grupos de árbitros, dado que el Colegio de Árbitros de Monterrey tenía costos de servicio muy altos. Pero, ¡vaya que los desquitaban!
Los altos costos en el Colegio se debían a que también era alto el costo de la administración, pues, si bien no pagaban renta en el edificio del Mercado Colón, sí cubrían gastos de luz y agua.
También hay que agregar los gastos de papelería y demás material de oficina, al igual que cubrir el sueldo de la secretaria, puesto que, por cierto, cubrió por muchos años la hija del profe Liborio, Saula Chávez.

