El Amateur
Era agradable ver cuando el profe Porfirio y Liborio se amarraban en una charla, donde cada cual defendía su postura en relación a una jugada polémica.
-00-
Y créalo, todos los oyentes estaban atentos al “agarre” entre los dos grandes instructores, quienes daban su punto de vista, pero el resto sólo escuchaban atentos, porque nadie se atrevía a contradecirlos.
–00–
Eran veladas agradables, pues se aprendía mucho en el colegio de Monterrey, por eso se ganó a pulso uno de los primeros lugares a nivel nacional y lo demostraban con creces.
-00-
A grado tal, que los presidentes de las diferentes ligas de la localidad contrataban el servicio arbitral del colegio, sólo para trabajar la final, lo que atraía a cientos de aficionados, que admiraban a los árbitros desde su llegada, portando su impecable uniforme.

