El Amateur
Semana a semana era todo un espectáculo presenciar esos encuentros, donde, para acabarla de amolar, se designaba al buen Miguel Flores, mejor conocido como Miguelona, para sancionar esos encuentros.
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Miguel también andaba por esos rumbos, lo que era el complemento del show y aunque en un principio los rivales no deseaban entrarle fuerte a la Ola Lila, cuando veían cómo jugaban, se lanzaban al ataque.
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Ya que de delicados nada tenían, pues eran valientes y eso les valió para colocarse entre los primeros lugares y para los equipos que perdían con ellos la carrilla de la raza no se la acababan, al saber de la calidad de este equipo.
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Y no se diga durante la ceremonia de premiación, ante un auditorio Alfonso Martínez Domínguez abarrotado hasta el tope, cuando se mencionaba el nombre de la Ola Lila, la rechifla no se hacía esperar, mientras ellos exclamaban con emoción, “somos todas unas divas” y se despedían repartiendo besos.

