Futbol Amateur

El romanticismo de las ligas de futbol amateur se terminó con el paso del tiempo, ya que al principio se trabajaba por amor al arte, con la satisfacción de promover el deporte y aportar su granito de arena, para atacar la violencia y drogadicción entre los niños y jóvenes.

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Así trabajó siempre la decana Liga Nuevo León, donde la mayoría de sus integrantes tenían puestos honoríficos, donde por ahí desfilaron don Alfonso Narváez, el ing Xavier Vázquez, Julio Guerrero, Simón Buendía, Roberto Rodríguez, Arturo Pedroza y hasta el buen Rosalío Martínez, del club Padregal de Occidente.

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Sin embargo, con el surgimiento de otras ligas, se empezó a ver como un trabajo el dirigir un organismo de esta especie, dado que no se contaba con apoyo del gobierno municipal, como la propia liga Nuevo León, que tenía en comodato las oficinas del tercer piso del edificio del Mercado Colón.

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Y se entendía y aceptaba, ya que dichas ligas erogaban gastos de renta de oficina, papelería, pago de trabajadores, luz, agua, teléfono, rayado de campo, trofeos y pago a los árbitros, entre otros detalles.

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Fue entonces cuando se les invitaba a que se afiliaran a la Asociación de Futbol de Nuevo León, para convertirlas en oficial y trabajar apegado al reglamento de la Femexfut, vía el Sector Amateur.