En peligro de extinción

El fútbol-11, el deporte que más jugadores convoca y que tradicionalmente ha sido el más accesible para las comunidades, enfrenta una crisis existencial en Monterrey y su área metropolitana. El crecimiento desmedido de la mancha urbana, sumado a intereses particulares y la falta de visión de las autoridades, está borrando del mapa los espacios necesarios para su práctica.

El ejemplo más doloroso y visible son los icónicos campos del Río Santa Catarina, otrora pulmón deportivo de la ciudad. Su pérdida simboliza una tendencia alarmante: el gran formato del balompié, que requiere de un espacio considerable, está cediendo terreno ante el avance inmobiliario y la negligencia política.

El Auge del Fútbol “Reducido”
Ante la escasez de canchas de once jugadores, han surgido alternativas que, aunque son más costosas, están ganando terreno. Las ligas privadas que promueven el fútbol-7 y el fútbol-9 viven un auge, ofreciendo una opción a los deportistas, pero a un mayor costo económico. La necesidad de un espacio menor les permite proliferar donde el fútbol-11 ya no tiene cabida.

Resistencia de la Tradición
A pesar del panorama desolador, la tradición se resiste a morir. La mayoría de los campos restantes se encuentran en terrenos municipales, pero ligas históricas luchan por mantenerse vivas. Tal es el caso de la Liga Popular Escobedo, que con 57 años de historia, se mantiene vigente gracias al esfuerzo incansable de su presidente, Carlos Medina.

Medina es un ejemplo de la lucha por preservar el deporte base, pues a pesar de haber perdido numerosos campos, continúa en la constante búsqueda de nuevos espacios.

Se han esfumado aquellas míticas canchas de barrio y con ellas, la clásica frase de las convocatorias que ilusionaba a los equipos de nuevo ingreso: “los juegos serán en los campos de la liga, ¡más los que registren los equipos de nuevo ingreso!” El reto ahora no es sumar equipos, sino simplemente encontrar un lugar donde puedan jugar. La pregunta persiste: ¿Podrá el fútbol-11 sobrevivir al boom urbano de la Sultana del Norte?