Por Regio Deporte
MONTERREY, N.L. – En el fútbol llanero, los títulos no siempre se miden en copas, sino en vidas rescatadas. Esta semana, queremos rendir un merecido homenaje a esos personajes anónimos que, sin cursos de la FIFA ni patrocinadores millonarios, se convierten en los pilares de nuestras colonias populares: los entrenadores de barrio.
Lejos de los reflectores, estos “profes” hacen mucho más que enseñar a patear un balón. En un entorno donde a veces faltan recursos y sobra la tentación de la calle, ellos se echan el equipo al hombro.
Patrocinadores y Psicólogos Son ellos quienes, muchas veces con su propio dinero, compran los uniformes, pagan los arbitrajes y hasta ponen las aguas, supliendo la falta de apoyo de padres que, lamentablemente, a veces solo aparecen en la foto del campeonato.
Fabrican personas, no solo futbolistas Su misión va más allá del deporte: es evitar que los niños caigan en la delincuencia. Se convierten en guías, tutores y amigos; esos a quienes los jóvenes les confían problemas que no se atreven a contar en casa. No buscan crear al próximo Messi, sino forjar hombres y mujeres de bien.
A todos esos entrenadores con poco conocimiento técnico pero con un corazón gigante: ¡Gracias por ser los verdaderos maestros!

