Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con Libro “Antonio Bienvenida, El Arte del Toreo”, por José Luis Rodríguez Peral

José Miguel Arroyo “Joselito”

De la calle Montesa, donde pasó una niñez difícil, admirando con frecuencia la vecina Plaza Monumental, pasó a ser alumno de la Escuela Taurina de Madrid, establecida en la Casa del Campo, para convertirse luego en figura la novillería y tomar la alternativa a una edad en que los adolescentes comunes solo piensan en como divertirse con su grupo de amigos.

Siendo un jovencísimo matador, un Peñajara que salió en sexto lugar llevando sobre sus lomos el poco frecuente peso de 702 kilos, lo tropezó con el capote y le metió un pitón en el cuello. Los que vieron esa cornada, siempre pensaron que resultó milagroso que pidiera contarlo, de modo que cuando vino a México poco después, quienes conocían su trayectoria y esfuerzo no pudieron menos que convertirse en sus seguidores.

Toreo por los estados y en El Toreo de Cuatro Caminos, antes de confirmar en la México, sin demasiada suerte. Durante su última actuación, después del primer toro tal parecía que iba a ser una de esas figuras del toreo español que no logran el pleno reconocimiento del publico mexicano. Pero salió el otro y a partir de su inicio de faena a la antigua, sentado en el estribo, empezó a producirse otro milagro el de quien torea con una lentitud y un ritmo en los que el toro se integra por completo, como si, consciente del papel que le corresponde, pusiera también su mejor empeño para hacer de esa representación algo inolvidable.

Cuando se fue tras la espada con un estilo impecable, vaciando pausadamente para salir por el costillar con el gesto propio de quien acaba de realizar una verdadera hazaña, el espíritu de lo increíble se apoderó de la plaza. Aquel que solo se presenta cuando lo espectadores dudan de los que han visto y sienten que va a pasar mucho tiempo para volver a experimentar esa sensación.

Pues eso logro este madrileño joven y decidido, quien acaba de entrar en nuestra historia de la tauromaquia.

Y al igual que los antiguos mexicano opinaban que para explicar al mundo eran imprescindibles las flores y los cantos, podemos decir que para describir el espectáculo taurino resulta mejor el pincel de un gran maestro que las palabra.

Continuará… Olé y hasta la próxima.