Futbol Amateur

El Amateur

Peñita no perdía el ánimo, al contrario, cada vez que llegaban jóvenes a pedir oportunidad de jugar, era como una motivación para seguir en la lucha por ganarle al beisbol, la preferencia de los jóvenes.
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Los domingos por las tardes se les miraba observando los encuentros de beisbol, en espera que terminaran los encuentros, para que ellos entraran a jugar su futbol.
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Dado que no se contaba con apoyo de las empresas, mucho menos del gobierno, que por esos ayeres no veían el deporte como una prioridad, para atacar la violencia y la drogadicción.
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Hay que decirlo, Peñita contaba con algunos apoyos, pues aunque a regañadientas de algunos de sus amigos, le facilitaban algo, solo por amistad, porque en el fondo don Miguel era buena persona, solo que un poco “terco”, como decían.
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Esos primeros encuentros, empezaban a llamar la atención de la gente, quienes acudían a presenciarlos, más por el morbo, por tener un motivo para sacar sus frustraciones y tildarlos de locos, porque era un peligro jugar en plena canícula.